anuncio motivador

La publicidad en los anuncios motivadores, la emoción de las marcas

Los anuncios motivadores, donde el producto es lo de menos. La historia es la protagonista. El reflejo de nuestra vida, el espejo al que miramos.

Los anuncios que inspiran el día a día

Recuerdo el año antes de entrar en la universidad. Por diversas vicisitudes, me cambié de colegio. Salí del centro que me vio crecer a tan solo unos cientos de metros de mi casa para irme a Madrid. La gran ciudad. Esa mega urbe que podía ver desde la ventana de mi casa, pero que visitaba en pocas y no muy agradables ocasiones. El médico, los achuchones de mi tía. A lo que iba, pasé de levantarme casi al oír la sirena de clase, a tener que hacerlo con mucho tiempo porque tenía que coger el tren.

Just another manic monday.

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Tanto entonces, como ahora, veía todas las mañanas a las mismas personas. Enfrascados en sus mismas lecturas o su misma música. Bueno, lo mismo ahora todo es un poco más digital. Por aquel entonces, yo era una de ellos. Siempre con mi música a todas partes. Sin embargo, fui poco a poco adquiriendo una curiosa costumbre. Observar. A diario recibimos millones de impactos (solo en publicidad entre 3000 y 5000 al día); y cuántos de ellos nos perdemos.

Llamadme cotilla (o stalker, que suena más cool), yo prefiero llamarlo inquieta. Observaba a la gente: sus caras, su ropa, sus gestos. Y de cada uno de ellos que me llamaba la atención, me paraba a pensar por unos segundos en su historia. El de la maleta. El gordito con la mirada perdida hacia el horizonte madrileño. Los que ríen un poco demasiado alegres. Más tarde, entre la carrera y mi primera agencia (donde nació esta becaria), descubrí que era una técnica para pensar en los arquetipos de nuestro público objetivo. Yo solo veía historias.

Mucho se habla del storytelling en la publicidad. La necesidad de dejar de vender productos, precios. Para pasar a contar historias. Las de las marcas, los consumidores. Esas historias que nacen de la calle. De un tiempo a esta parte, las redes sociales (no solo las de internet) se han vuelto más coloridas. Más happy. Demasiado. Parece que uno no se puede permitir tener un día de mierda. Con todas las letras. Parece que no puede ni decirse esa palabra. ¡Hala! Ha dicho mierda. Y, pese a todo, aún encontramos razones para creer.

Además de ese mundo de felicidad de Coca Cola. Tenemos a aquellos que lo intentan. Que caen. Pero que no se rinden. Que siguen. Porque todos ellos han tenido que pasar un duro recorrido hasta entonces.

Anuncios motivadores de Nike

Aviso, desde aquí al final, es posible que derrames alguna lágrima o que salgas a la calle con una camiseta vieja y te eches a correr (nada de running: co-rrer). Nike empezó con Just do it (en el 2018 cumplirá la friolera de 30 años). Un mensaje maravilloso. Simple. Directo. Como nos gustan en publicidad. Simplemente hazlo.

anuncio motivacional nike

Foto: Nike            Vídeo: “Possibilities”

Tuvimos que esperar unos cuantos años más para ver una reacción en Adidas. Pues mientras Nike se iba comiendo el mercado a zancadas, la marca alemana languidecía hasta casi la extinción. Por fortuna, se cruzaron con una filial de TBWA, la holandesa 180LA, que dio con uno de los anuncios más reconocidos de los últimos años.

Nada más y nada menos que Muhammad Ali para recordarnos que “Hay personas que se escuchan a sí mismos, en lugar de escuchar a los demás. No son frecuentes […]. Y nos recuerdan que una vez que nos marcamos un camino, aunque las críticas nos hagan dudar, es bueno creer no existo el no puedo, no quiero o imposible. Nos recuerdan que está bien creer que: Nada es Imposible“. A quien se le ocurrió esto puede seguir durmiendo a pierna suelta a día de hoy. Es que lo ves una, y otra, y otra vez. Y dices, ahora vuelvo, que voy a comerme el mundo. Porque yo lo valgo. (Que no es Adidas, si no de L’Oreal, pero que para el caso, es lo mismo).

Podréis pensar que para marcas deportivas es lo obvio. Nadie mejor que un deportista de élite para saber lo que es el sufrimiento. Ganan millones. Pueden perderlo todo por una lesión, o por un espontáneo que no esté muy cuerdo. Aunque reconozco que esas piezas me encantan. No solo Nike, Adidas, o Saucony; también se dieron cuenta de que no hace falta ser profesional para competir. Y empezaron a hacer campañas para ellos. Para el chico de la mirada perdida mientras esperaba el tren. Aquel que vi durante casi 10 meses, 5 días a la semana. Que comenzó a competir contra él mismo.

Así que de los atletas profesionales, dieron paso a las personas ordinarias. Como dice Nike en su campaña de “Find your greatness“. Que, no fue el típico anuncio que verías una tarde cualquiera de otoño, si no que es una campaña de Ambush Marketing de Londres 2012:De alguna manera hemos llegado a creer que la grandeza es sólo para unos pocos elegidos, para las superestrellas. La verdad es que la grandeza es para todos nosotros“. 

Tal vez a fuerza de repetirlo nos lo creímos. O tal vez es que sea cierto. No hace falta ser pluscuamperfecto para lograr el éxito. Solo hay que seguir. ¿Qué fácil parece en estos vídeos, o sobre estas líneas? Pero es que tienen toda la razón del mundo. Por eso triunfaron. Porque nos recuerdan que solo tenemos que creer en nosotros. Disfrutar de nuestro camino. Da igual la meta. Hagamos lo que hagamos tenemos que hacerlo con pasión. Con toda la fuerza de nuestra alma. Lo mismo no lo conseguimos en el primer intento, (ni en los más de mil que necesitó Edison para inventar la bombilla). Lo mismo no lo conseguimos nunca. ¿Y qué más da?

Nos dicen que tenemos que usar Redes Sociales como Instagram para humanizar nuestras marcas. Pero es mentira. ¿Qué importa dónde se publique? Lo que importa es que de verdad somos humanos. Y no tenemos que tener miedo a mostrarlo. A enseñar que caímos, que nos equivocamos. Se empeñan en obligarnos a fijar la vista en el objetivo. ¿Y el camino? Ninguna historia, ninguna marca triunfó de la noche a la mañana. Sin embargo, pocos de ellos se atreven a reconocer que fallaron. Por eso nos gustan estos anuncios motivadores.

Anuncios Inspiradores fuera del deporte

No quiero hacer apología de la motivación deportiva. Porque aunque forme parte del día a día de muchos. Las grandes historias de superación están frecuentemente fuera de las canchas o los gimnasios. En realidad, todos luchamos batallas contra demonios. No siempre portan cuernos, a veces llevan corbatas. Otras batas blancas. Decía Hugh Grant al comienzo de Love Actually, que “cuando ocurrió el ataque a las Torres Gemelas no hubieron llamadas de odio ni rencor”. Un denominador común a todos estos anuncios motivadores es: el Amor. Por uno mismo, o por nuestros semejantes. Necesitamos sentir algo para que se produzca un cambio. Necesitamos mirar a los ojos de quien más queremos para encontrar la inspiración. La fuerza que nos mueve. El sentimiento que buscaremos en nuestro interior cuando las fuerzas flaqueen.

Nada más puro que sostener la mano de un ser querido en los peores momentos. El Amor con mayúsculas. El que es desinteresado. Y otra vez estos anuncios inspiradores. Que nos dan donde más nos duele. Malditos sean.

Todos ellos, todos estos anuncios, tienen varias cosas en común. Lo primero es en cuanto al vídeo, puede que muestren a grandes estrellas. O a pequeños grandes héroes. Pero nos los presentan como cercanos, como que los conocemos de toda la vida. Nos invitan a formar parte de su historia, o a ellos a formar parte de la nuestra. Sea como fuere, dan esa sensación de familiar. De cotidiano. Lo segundo es la música, ¿qué haríamos sin la música? Instrumental, podría pasar desapercibida, pero le da tanta vida. Esas cuerdas rasgadas nos ponen la piel de gallina. Y, por último, la voz en off. La que nos narra la historia, nos habla de superación. ¡Qué irónico que de todos, mi favorito, sea el que no tiene ni una sola palabra! (Y es que no hay mejor texto publicitario para un anuncio que aquel que no está).

Podría decir que hay grupos, marcas, o productos más proclives a vendernos superación. Pues es parte de su beneficio. De su razón de ser. Aunque en público negaré tajantemente haber llorado con ellos. Aquí, en petit comité, reconoceré que las campañas asiáticas de algunos bancos y compañías de seguros me han sacado más de una y de dos lágrimas. Y, aunque inicialmente me había planteado este post como anuncios de publicidad motivadores, en cuanto a que nos aportaban esa chispita. Creo que con el de Pfizer he abierto la caja de Pandora. Y yo que pensaba que nada como los creativos Latinoamericanos para estas cosas. Pero qué grandes piezas hay en Asia.

Hay una cita sobre la resiliencia (la capacidad de superar una situación traumática), mil veces parafraseada. Que nos recuerda que “lo importante no son las veces que caemos, y sin embargo sí lo es lo rápido que somos capaces de levantarnos“. Podría seguir y alargarme incluyendo anuncios como el de Thai Life, y muchos otros que se centran en momentos especiales, como el Día de la Madre o del Padre. Pero esos los dejaré para dichas ocasiones. Por ahora, terminaré nuevamente con el esfuerzo y el sacrificio de quienes durante parte de su vida lo dejaron todo por el deporte, y salió cruz. Aunque no por ello se dieron por vencidos tras caer. Un anuncio motivador del COI que nos recuerda que los atletas profesionales son personas de carne y hueso. Que sufren como todos los demás.

Bendita publicidad. Gracias por recordarnos que todos somos grandes. Todos.

¿Te has emocionado con algún anuncio? Si tienes una Bati Cao, escríbeme, tenemos mucho de qué hablar.

Si te ha gustado esta entrada, no te puedes perder: las canciones de los anuncios, las canciones de mis veranos.

7 Comentarios
  • Carmen Cerezuela
    Escrito a las 14:20h, 22 diciembre Responder

    Es verdad que las historias de superación nos llegan especialmente. Me viene a la mente el anuncio de la niña zurda de Amazon que gracias a unas tijeras diseñadas especialmente para ella por fin puede superar su temor a no encajar con el resto de la clase y puede realizar estupendas manualidades. No sé lo que es, que la protagonista sea una vulnerable niña pequeña, la musiquilla de fondo o la voz en off… pero a pesar de no ser yo zurda, el anuncio me ha calado. Un beso!

    • La Becaria
      Escrito a las 16:51h, 22 diciembre Responder

      Estoy intentando encontrar ese anuncio para verlo, pero Youtube no me ha resultado demasiado útil. Sin verlo, y tal y como dices, a veces hay anuncios que nos calan. Lo mismo es el instinto maternal en el caso de la niña, o a secas que nos logran sacar esa utópica empatía (y digo utópica, porque no puedes empatizar con una niña zurda siendo diestra, pues no puedes sentir lo mismo que ella), y aún así, nos remueve. Me gustan porque en el fondo nos recuerdan que, por muy acelerados que vayamos, y cada vez parezca todo más impersonal, en el fondo tenemos nuestro corazoncito. Eso sí, “malditos” publicitarios, qué bien saben llegarnos con todos esos elementos!
      Muchas gracias, Carmen, por leerme y por tu comentario! Un beso!

  • 12 artículos New blogger imprescindibles para este 2018 | May Lopez
    Escrito a las 01:25h, 17 diciembre Responder

    […]  “La publicidad en los anuncios motivadores, la emoción de las marcas”  que se encuentra en El bloc de la becaria . […]

  • Francisco José Jiménez Rico
    Escrito a las 07:47h, 15 diciembre Responder

    He sido siempre de los que he hecho zapping en los cortes publicitarios pero al final conseguirás que vea los anuncios. Un post muy sensible, enhorabuena.

    • La Becaria
      Escrito a las 09:42h, 15 diciembre Responder

      Eso espero!!! Me gusta quedarme con eso de que le damos un poco de color a un mundo gris, y que va demasiado rápido! Buen finde, Fran!

  • dlblancopedregosadinerorex
    Escrito a las 21:04h, 14 diciembre Responder

    Que buen articulo, sobre todo me gusto el vídeo del tailandes “o eso creo que era”, que bonito, como nos obsesionamos por todo y no vemos lo bonita que es la vida.

    • La Becaria
      Escrito a las 09:41h, 15 diciembre Responder

      Gracias! Hay varios vídeos asiáticos muy buenos y en esa línea, es curioso que sea la publicidad la que nos tenga que recordar que lo que más vale de nuestra vida es mucho más simple y sencillo que lo que nos venden… irónico!

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